| La libertad de los parques urbanos | |
Hace unos días, por trabajo, estuve todo un fin de semana en el Parque México de la colonia Condesa, en la Ciudad de México. Todo lo siguiente es lo que observé:
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Vida urbana
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Comentarios [4]
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julio 27 09
Cuando más, en Querétaro existen los parques de barrio. Ahí está el parque de Carretas, el de Jardines de la Hacienda, frente a la iglesia de la Sagrada Familia, está también el parque de Bosques del Acueducto, que da a los Arcos, o bien el de Circuito Álamos.
julio 28 09
Yo suelo ir al parque de Carretas y al de Jardines de la Hacienda; he ido también al Bicentenario, al Querétaro 2000 y a uno que está por Jardines de Querétaro muy ralo, por cierto. Voy con mi hijo y puedo decir que, gracias a ello, voy a un ritmo lo suficientemente lento como para vivir las pequeñas historias que en todos ocurren. En todos los parques hay perros atrapando frisbees, señoras haciendo yoga, familias comiendo tortas, niños en triciclos, bicicletas, coches; en todos hay un niño corriendo y llorando, unos novios creyendo que nadie los ve, niños scouts haciendo nudos en unos palos, señoras perfectamente maquilladas caminando, según ellas rápido; señores en pants con zapatos, adolescentes emos con ipod; tres familias con fiesta, globos y carne asada; trabajadores en su descanso jugando fut; una pareja de recién casados sonrientes, muchas señoras jóvenes con carreolas que parecen transformers; un maestro de danza folclórica enseñando zapateado a muchas niñas y un niño; viejitas de blanco levantando los brazos al sol; puestos de chicharrón con salsa, adolescentes gritando a coro; taxistas dormidos en su tsuru.
julio 28 09
Está sabrosa la narración.
julio 29 09
Hay parques y hay plazas. En Querétaro se puede disfrutar de espectáculos callejeros bastante emotivos, como el señor que hace toda una orquesta con su teclado eléctrico a veces en Jardín Zenea, a veces en la Plazuela Mariano de las Casas. Pero esto sucede más bien en las plazas, que generalmente son un poco mas de los municipios que de los vecinos. En los parques he vivido experiencias no tan agradables, parece que la gente es muy celosa, a veces conservadora, hasta intransigente. En Carretas estuve cierta vez con mi batucada; una tarde de sábado, nosotros tocábamos y los niños brincaban alrededor, era un ensayo simplemente. En veinte minutos llegó la guardia municipal, por una queja. Estábamos acusados de «alterar el orden público». Obviamente era una tontería que ni los policías se tomaron demasiado en serio cuando vieron lo que hacíamos, simplemente nos pidieron que acabáramos pronto el ensayo. Lo triste de la experiencia fue la falta de trato humano del quejoso, ¿qué le costaba pedirnos amablemente silencio en lugar de llamar a la GM? No lo sé, pero creo que estamos lejos de tener parques que parezcan circos... tal vez aquí no son necesarios todavía.

