El rescate
jueves
junio 25 09
Publicado por
HAL9000
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Decía Leonel Sagahón que «la noble misión del rescate de lo popular» está animada por el mito de que lo popular necesita ser rescatado.

Yo en este caso me declaro redimido, a continuación la crónica:

 

Creo que fue en el mes de marzo del 2007 cuando recibí el encargo, aunque ya había escuchado desde principios de año sobre la posibilidad del proyecto. Había que diseñar un libro sobre la «cocina indígena del sur de Querétaro». Hubo dos cosas que me animaron: diseñar un libro y entrar en contacto con la cultura indígena contemporánea.

 

Fue en abril o mayo cuando leí el borrador. Descubrí el proyecto; se realizaba un estudio antropológico y un registro, la cultura gástrica otomí en Querétaro. Títulos como mole de xoconostle, ardilla en salsa verde ó ajolote en caldo rojo dispararon mi curiosidad y mi entusiasmo.

 

Se hicieron planes para el libro. Estudié el formato: debía ser más que una edición de bolsillo pero tampoco podíamos hacer un libro de mesa, tenía que ser práctico para la cocina. Luego quise usar materiales agrestes como unas manos que trabajan la tierra pero lo práctico fue el papel mate, las tapas flexibles y el forro en tela.

Recuerdo que ya habían empezado las lluvias cuando la falta de fotos nos presentó la oportunidad de viajar a Santiago Mexquititlán, a la casa de Ángela Cresencio Porfirio, quien con su nuera y su mamá nos abrieron la puerta de su casa, una ventana al asombro y otra al goce; la madre no hablaba español, la nuera no entendía el ñañhu y entre las tres cocinaron para la cámara mientras nos relataban la existencia de exóticos platillos. De regreso pasamos al mercado de Amealco por fotos de ingredientes.

Arrancó julio cuando estaba metido con los gráficos del libro. La fuente tipográfica tiene una importancia desmedida para mi y creo que lo que se me escapó con los materiales quedó mejor expresado con Triplex: hay aspereza en sus formas y gracia en su carácter. También elegí el color del mole para identificar al libro.

Se acercaba agosto con la fecha de entrega y aunque el libro estaba formado, se sentía vacío. Había que ilustrarlo y yo para eso no sirvo. Aquí es donde fui rescatado: la gráfica de los bordados que realizan las mujeres otomíes está formada por una retícula rectangular, como de píxeles, de la que hacen brotar geometrías, plantas y animales de aspecto sorprendente. Estudiando su estilo, me fue más fácil representar algunas escenas cotidianas de la vida otomí.

En septiembre se imprimió el libro, Cocina indígena del sur de Querétaro. Si pudiera, cambiaría el papel, los forros, los separadores y haría el doble de ilustraciones. Como no puedo, me contento con mi rescate.

Si se interesan en estos bordados pueden ir a la Plaza de los Fundadores en Santiago de Querétaro, Independencia esquina Manuel Acuña, y comprar un camino de mesa o una carpeta. Sobre la cocina otomí de Amealco pueden leer más aquí.


Categorias: Gastronomía, Diseño, Artesanía  |   |  Comentarios [2]
domingo
junio 28 09
Comentario de Iñaki
A mí me interesa el libro ¿dónde se consigue? Me llama la atención que una de las recetas que mencionas lleve ajolote, hay quien cree que es endémica de Xochimilco. ¿Hay ajolotes en Querétaro? ¿O llaman ajolotes a los renacuajos?
lunes
junio 29 09
Comentario de P
Hay ajolotes también en el Final del Juego, de Cortázar (sólo que ahí les dicen axolotl) y en la imaginación de Juan José Arreola. En ambos el animal es exótico, extraño. En ambos el ajolote se describe tan reservado, lejano y escaso que dan ganas de buscarlo, de poseerlo y de rescatarlo. A lo mejor el axolotl y lo popular se parecen un poco.
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