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Confesión de una nostalgia culposa que no puedo evitar |
martes
mayo 19
09
Publicado porP
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Recuerdo que los hombres nunca se sentaban a la mesa antes de que las mujeres que los acompañaban estuvieran sentadas y que cuando iban con ellas por la calle, buscaban elegantemente el flanco por el que pasaban los coches, para que las mujeres estuvieran del lado seguro.
Algunos de mis tíos y todavía algunos de mis primos eran acólitos. Conocían a la perfección el rito de la misa y apreciaban sus simbolismos, no precisamente por ser muy católicos, sino por un respeto ceremonioso a la tradición y a la forma.
Hace no tanto tiempo era fácil conocer a casi todas las familias de la ciudad y las madres acatarraban a sus niños preguntando el apellido de sus amiguitos, para ubicarlos en alguna familia, en un contexto social.
Durante un tiempo hubo pocas escuelas y todos los queretanos iban en las mismas. Generaciones enteras se conocían por completo. Las referencias de las clases, de los maestros, de los eventos sociales y hasta de las cafeterías para comprar dulces en el recreo, eran compartidas.
Yo odiaba todo eso. Significaba que mi ciudad era «un pueblo», un lugar en donde todos se conocen, en donde las señoras son chismosas y en donde no hay nada que hacer; un lugar en donde un león salía a ahuyentar a los transeúntes cuando caía la noche. Siempre me alegré de la llegada de cientos de familias que hacían que se ampliara la periferia urbana, que aumentaran la cantidad de mini-súpers y de tintorerías y que hicieran que grandes tiendas como Liverpool o McDonald’s se interesaran por mi pequeño páramo.
Todavía ahora, hablo y convivo con los recién llegados y me alegra tenerlos, me alegra que personas de muchos lugares hagan de Querétaro una verdadera ciudad, más viva, más dinámica; más cosmopolita.
Hoy, fui a visitar al director de una escuela. Mientras lo esperaba, contemplé a los niños durante su recreo. Luego de escuchar el timbre, hormiguearon de forma desordenada para entrar a sus salones. Algunas de las maestras les pedían que recogieran la basura de su lunch. Muchos lo hicieron. Un par prefirieron patear el cesto de basura y jugar con las botellas plásticas que salieron de él.
Me entristecí. No sé si Querétaro era así cuando era mi pueblo de la infancia. No sé si mis compañeros eran groseros y desobedientes, ni si mis primos, los acólitos, y mis amigas, las de apellidos conocidos, gustaran de patear la basura. No sé tampoco si los niños que vi hoy en la escuela van a abrirle la puerta a las niñas y a esperar a que ellas se sienten cuando lleguen a un restaurante en una cita de amor.
Hoy, por primera vez (seguro debe ser mi edad, la crisis, la contingencia sanitaria), extrañé al pueblo en donde no había mucho que hacer pero tampoco había nada a qué tenerle miedo. Por primera vez, dudé un poco del desarrollo industrial y urbano como forma de progreso. Por primera vez hesité; preferí por un momento lo pueblerino, la costumbre, la tradición.
Creo que sólo fue una duda momentánea, un pensamiento anticipado de alguien que está por crecer (envejecer).
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martes
mayo 19
09
Comentario de Héctor
El Querétaro de antes era un Querétaro de gente respetuosa, educada, con tradiciones arraigadas y buenas maneras. Después llegaron todos y pues ahora somos como cualquier lugar. Creo que esto le pasa a todos los lugares en algún momento. Le pasó a Querétaro, le pasará a Tequis, a Bernal, así y así, mientras el destino nos alcanza.
martes
mayo 19
09
Comentario de Sergio Molina
Pues yo acabo de ir a Querétaro y creo que sigue siendo un pueblo, y para mí que soy del DF eso está muy bien. Claro, comparar cualquier ciudad con el DF hace que todo sea un pueblo, pero creo que me di a explicar: Querétaro sigue siendo un pueblo y su gente sigue siendo conservadora, lentona, educada, cerrada, amable y pueblerina.
martes
mayo 19
09
Comentario de Juan Carlos
Yo trato de ser caballeroso con mi novia, pero ahora uno nunca sabe qué lado de la banqueta es la más segura, y con lo de la mesa, pues también, ella siempre se sienta primero aunque yo no quiera.
martes
mayo 19
09
Comentario de Manuel
Creo que esto pasa en todas las ciudades y pueblos. Ojalá tuviéramos la fortuna de disfrutarlo cuando lo vivimos pero eso casi no pasa, todos tendemos a quejarnos. También algo que a todos nos pasa es que conforme crecemos vamos viendo las cosas de diferente manera y normalmente bañadas por una nostalgia.
miércoles
mayo 20
09
Comentario de Hal9000
Me gustó mucho Pau.
miércoles
mayo 20
09
Comentario de P
Gracias por los comentarios. No sé que más decir.
miércoles
mayo 20
09
Comentario de Andrés
La nostalgia nos ataca. Es cierto que Querétaro ha perdido, con el pasar de los años, esa confianza que sólo existe entre las personas que forman una familia. Pero ese recuerdo que nos asalta por las tardes es el valor verdadero que yace bajo las fachadas virreinales, las cruces de los cementrerios, las calles adoquinadas y los viejos edificios. Querétaro es hoy, pero sobre todo es ayer. Recordar es vivir, dice el proverbio popular.
viernes
mayo 22
09
Comentario de A
Los posts de Paulina, son excelentes... ¡Gracias!
sábado
mayo 30
09
Comentario de MGBE
Pensé que sólo a mí me entraba la melancolía al recordar la nobleza, confianza y bondad que se respiraba en Querétaro años atrás. Ojalá todos pongamos de nuestra parte para conservar el toque provincial de Querétaro, creo que es nuestra esencia.
martes
junio 16
09
Comentario de RR
La elegancia es el último nivel de la belleza.
jueves
octubre 22
09
Comentario de huicho_jarocho
Yo estudié mi carrera en Querétaro. Viví en Querétaro del 1990 a 1994, en ese tiempo era muy tranquilo, todavía no había tanto centro comercial ni antros, pues los de ese momento de moda eran el O'Brians y el bar del J. Muy buenos momentos pasé en Querétaro y dejé algunos amigos, con uno de ellos todavía tengo muy buena amistad.