Los genes son intangibles
lunes
octubre 26 09
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ZaGo
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Los humanos, todos, somos 99.9% iguales. Ese 0.1% que es diferente es lo que define nuestros rasgos físicos —estatura, color, composición facial, grueso del pelo, proporciones— y algunas disposiciones heredadas —enfermedades genéticas transmitidas de generación en generación y ciertos rasgos de carácter.



Estas características provienen de una larga historia familiar, sobre todo, y de una milenaria historia del hombre en la Tierra —llevamos genes que llevó el primer hombre. Pero estas disposiciones, antes que todo, son geográficas.

Más cerca del Ecuador significa menor estatura, piel más oscura, pelo más grueso; más cerca de los 50°N: mayor estatura, piel más clara, ojos más imperfectos y pelo más delgado. Sonidos que se forman cerca de los dientes o en la punta de la lengua son parte de idiomas hablados en regiones tropicales, sumamente calurosas. Sonidos graves y misteriosos, formados al fondo de la garganta, con los labios casi cerrados, representan a las latitudes más altas del planeta.



El frío modela al ser humano, también lo hace el calor. Lo mismo el viento que el desierto que la selva. El carácter de cada pueblo se forjó geográficamente, definido solamente por su entorno físico, hace millones de años.

En Querétaro, en el Triángulo Sagrado ahora llamado Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad, han ocurrido singulares encuentros durante los siglos: el encuentro del Chichimeca con el paisaje, su convivencia abrupta, de diálogo mordaz pero no estéril; la reunión del Chichimeca con el Otomí, la combinación inesperada de culturas, el aprendizaje invisible del otro, su aislamiento y segregación como conjunto; la reunión del español con el Otomí-Chichimeca, la atroz imposición de nuevas cosmovisiones, la curiosidad y el odio.



Todo esto, siempre, dentro de un territorio tangible, bordeado por las líneas que unen las cimas de los tres cerros del Triángulo. Ahí dentro sucedió ese inusual experimento, regido por una geografía implacable: el semidesierto tropical —la falta de agua, el exceso de luz, el contraste de temperaturas, la orografía sagrada y la escasez de progreso.



Todo esto ha creado un nuevo gen —una sustancia química altamente destilada— que se modifica lentamente con cada generación y que es parte de ese pueblo; es lo que más les pertenece.


Categorias: Historia  |   |  Comentarios [2]
miércoles
octubre 28 09
Comentario de JDB
Lo que más me gusta de todo esto, es imaginar cómo ese 0.1% crea millones de diferencias. Y mejor aún, pensar que ese millón de diferencias a veces nos acercan.
jueves
octubre 29 09
Comentario de P
Esta entrada describe perfectamente un pensamiento que ha aleteado junto a mi oreja durante mucho tiempo. La geografía determina casi todo. Alguna vez pensé que para conocer lo más alejado a mi cotidianeidad tenía que recorrer paralelos. Viajar a través del día para conocer lugares lejanos. Luego me di cuenta que subir y bajar meridianos proporciona experiencias más sorprendentes porque garantizan cambios de relieve, de clima, de geografía: cambios de vida.
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