Al referirse a alguien como artista, al momento de escuchar la palabra en una persona y el catalogar a un individuo como tal, genera siempre un interés diferente sobre el mismo y generalmente el trato cambia. Al menos pasa en mí.
Como pasa y me pasa a mí, después siento un respeto por la persona, el cual hace que observe a detalle los comentarios, movimientos y actitudes del artista. En ese análisis, si te pasa, has pensado ya varias veces en los temas que puedes tratar con él, en el inicio de la plática a manera de que las preguntas suenen a que entiendes algo del tema y a buscar que sea recíproco el interés.
Expongo esto por la oportunidad de convivencia que tuve con varios artistas en un viaje por Querétaro, como parte del proyecto Viajeros Creando.
De muchas veces que he visitado lugares del estado y tomando cada uno como diferente experiencia, en las cuales el asombro por la belleza persiste y el descubrimiento de detalles, que sólo se aprecian con tiempo o con la frecuencia que es visitada, continúa. Esta experiencia es una más que quise vivir desde los ojos de los artistas y dejarme llevar a través de entender y asimilar su sentir. Única y una más.
Nunca entendí un paisaje real en la Sierra Gorda como una obra de arte que no fuera de un ser supremo. El escuchar hablar de tecnicismos, texturas, colores y elementos que componen un paisaje como si fuera un cuadro, es algo que genera interés en el arte y que te invita a no limitarte a definir un lugar con una expresión como increíble. Nada más.
Valorar la historia de los lugares del Centro Histórico para conjugarlo con el antiguo edifico que se observa y emitir una apreciación, no lo hacemos todos; malamente porque al final le da un giro, un sentido diferente.
La emoción, que les causa lágrimas, por una vivencia a través de una mirada a una madera por un microscopio en la Escuela de Laudería, definitivamente no la tomo como normal. Lo considero como un faltante de fibras, o fibras a las que no se les llega, por estar enfocadas en otras cosas que tal vez no causen interés a un artista. De cualquier forma, se siente un orgullo como queretano por contar con lugares tan fascinantes para todos y únicos para algunos. Las misiones franciscanas.
Sin más, el artista tiene una sensibilidad por demás aguda sobre las cosas. Experimentar un recorrido por el cual se busque crear, en un estado como Querétaro, es redescubrirlo.